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Por Victoria Aloisio Lic. en Psicología, Psicodramatista, Educadora en Sexología - Contáctese con Nosotros

Volver a la seducción....Una Asignatura pendiente
Sexualidad - Seducción – Erotismo- Placer- Amor

Esta habitación es irreal, ella no la ha visto.
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo”
Jorge Luis Borges

Hombre y mujer sintetizan hoy en las experiencias de sus vidas, el proceso que los hace sujetos de su propia sociedad. La cultura le asigna a lo masculino y a lo femenino las significaciones que no están determinadas biológicamente por el sexo. Por lo tanto no hay que confundir sexo con género.

La sexualidad, allí vemos la respuesta sexual femenina y masculina, la anatomía y fisiología, los problemas sexuales, las diferentes etapas vitales. También se explora la seguridad a través de los permisos, se aprende a compartir los temas con otros y se habla de realidades y mitos.

La seducción es un movimiento continuo que se recrea constantemente. Seducir es tener la capacidad de dejarse seducir por uno mismo, es gustarse a pesar de las limitaciones que se puedan tener, sean físicas o emocionales. Es también desarrollar la capacidad de disfrutar, educando nuestras emociones más allá de las metas impuestas.

En el diccionario el vocablo seducir remite a: Engañar, persuadir, embargar, o cautivar el alma. También en su etimología del latín: seducere quiere decir conducir hacia sí. Esta definición nos habla de la dualidad intrínseca de la seducción, detrás se esconde y oculta la persuasión, pero también se expresa la intención sincera, tal vez amorosa, de conquistar al otro.
Seducir es expresarse en un lenguaje que, como todo lenguaje, nos coloca en interrelación con el otro, de modo que no hay nada estático ni predeterminado, intentamos acomodarnos o reacomodarnos en función del proceder del otro.

Pareciera ser que hoy en día la seducción no solo se rige por cánones estéticos sino que también se ha transformado en un imperativo ético: “debes desear que todos te deseen”. Es de suponer que este mandato nos exige transformarnos en objeto de deseo. Sin embargo, a la vez que procuramos expandir al máximo posible el horizonte de deseantes, restringimos al igual que Narciso, nuestra disponibilidad hacia ellos. Cuidado con el imperativo ético “debes desear que todos te deseen”. Este mandato es muy exigente tanto para varones como para mujeres.

Es así como, la mujer coqueta, maneja con suspensos y rodeos la incertidumbre.
Mientras tanto, el hombre posterga con maestría el resultado final, si es que acaso alguna vez llega. Mas tal actitud trasciende la esfera de la conquista amorosa y se juega en otros ámbitos. No hay nada estático ni predeterminado, siempre nos reacomodamos. La apertura de las sensaciones del propio cuerpo, posibilitará un encuentro enriquecedor con el otro para desarrollar el goce.

Se seduce no solo con las medidas del cuerpo sino con la mirada, la sonrisa, con el espíritu de humor, con el timbre de una voz, el movimiento de las manos, la inteligencia de un criterio, una proyección optimista, etc.
Según Jean Baudrillard “Seducir es morir como realidad y producirse como ilusión”.

El Erotismo es semejante al arte, requiere sensibilidad creadora, una pasión encendida, necesita de un aprendizaje y de un tiempo.
El erotismo se presenta bajo el signo de la diferencia, una diferencia exagerada y misteriosa. Si observamos un kiosco, ahí en un rincón encontramos la pornografía, y revistas eróticas dedicadas al erotismo masculino, mientras que la imaginación femenina se alimenta con otras imágenes, con otros hechos sentimentales que tienden al romanticismo.

Este se enciende cuando un hombre o una mujer sienten sobre sí la mirada y el interés de otro, cuando esto sucede aparece lo increíble. Entonces arde en esa tensión, en esa duda continua y en ese continuar renaciente de “si gusto, si deseo, si me ama”.

Estamos ante una diferencia fundamental entre el erotismo masculino y femenino. El masculino se excita ante las formas del cuerpo, la belleza física, el encanto de un cuerpo desnudo. El femenino siente constantemente la influencia del reconocimiento, quiere hacer el amor, a veces, con hombres que otras mujeres eligen, y sobre todo busca en el hombre la continuidad eterna. Hay una diferencia entre el erotismo y la pornografía, en el primero la sexualidad está inmersa en el universo sublimatorio, se inscriben le campo del deseo, con las infinitas variaciones que posibilitan las fantasías, mientras que en la pornografía se trata del acto puro, expuesto más allá de toda narrativa. Recordemos que le erotismo supone el encuentro poético, estilístico, de lo masculino y lo femenino.

Según Roland Barthes “el lugar mas erótico del cuerpo no es acaso allí donde las prendas se abren. Es la puesta en escena de una desaparición”.

El placer, su búsqueda es característica de la especie humana, tal vez no exista conciencia de esa búsqueda. Lo sexual busca placer, goce, voluptuosidad, más allá de la búsqueda de la reproducción. El placer se estructura sobre las vivencias de la satisfacción, mientras que el goce erótico es una obtención más compleja.
Desde la antigüedad se encuentran representaciones de posiciones sexuales que dan cuenta de situaciones placenteras, en los museos de Pompeya, Lima, Francia, Nápoles, etc.


El amor para Freud es una actividad que muestra la vigencia de la privacidad. El amor se hace en secreto, los enlaces del amor buscan unir en red todos los conceptos que tratamos antes.

Usamos la palabra amor de manera tan torpe que puede no significar nada, o significarlo todo. Es el gran intangible, frenético y sereno, vigilante y calmo, tenso y fuerte, explosivo y moderado, el amor comanda un basto ejército de estados de ánimo. Encontramos temas tales como “la alquimia del amor” y su poder de transformación, la “idealización” del amado, amada, en imágenes tomadas de la naturaleza, también como esclavitud, como una fuerza agotadora, como la necesidad de guardar el secreto. Lo que sí sabemos es que el amor agudiza nuestros sentidos. La gente busca el amor como si fuera una ciudad perdida bajo las dunas del desierto, donde el placer es ley, las calles bordeadas con almohadones brillantes, y donde el sol no se pone nunca.

Como vemos, en el arte de amar, el sexo se relaciona además con el hecho de aumentar el goce según el deseo de quienes se preocupen por él y a esto lo llamamos técnica. Se trata de aumentar el placer según el deseo para encontrar al otro, pertenece a lo personal de cada uno y a sus fantasmas.
El gran interrogante es ¿Qué es lo que cada uno proyecta de su propio fantasma a partir de lo sugerido?
Recordemos el cine y sus directores, algunos exhiben mostrando, otros tomando distancia del cuerpo sexuado, donde esa distancia se puede cubrir por los fantasmas o fantasías que el espectador viste en su mente.

Las relaciones amorosas son un proceso complejo, las emociones a veces nos comandan. Los obstáculos que impiden a veces gozar de la sexualidad plena son la ansiedad y los miedos, que provienen de sentimientos de inhibición, culpa y duda de no ser capaz de satisfacer al otro. La tensión y el cansancio pueden interferir en la obtención del placer sexual.

Cuando el miedo al rechazo se presenta agudizamos los mecanismos de alerta para reaccionar, a veces nos perdemos algo que nos satisface por escuchar los miedos.
En los talleres hay entrenamiento con juegos y psicodrama, se trabaja para potenciar el placer a través del pensamiento y del cuerpo y de un nuevo espacio regido por la palabra. Se realizan con el propósito de conocer y desarrollar nuestra sexualidad, ampliar la percepción, la conciencia del propio cuerpo y aprovechar al máximo nuestra capacidad de sentir. Trabajar nuestra imaginación para posibilitar el encuentro con el erotismo y buscar en nosotros la seducción y encontrar el placer que pueden estar perdidos o no.
Es muy difícil hablar de técnicas de seducción y erotismo, ya que hay múltiples interpretaciones posibles de todos los sujetos, cantidad de fantasías y curiosidad por conocer las técnicas en los concurrentes al grupo.
También es posible realizar entrevistas de forma individual. Reencontrar el placer de seducir con recursos adecuados a cada personalidad es trabajar la autoestima para potenciar lo que uno tiene y ayudar con las limitaciones.

Cada vez más personas se acercan para pedir ayuda, tal vez busquen cosas diferentes, ¿la mujer redescubrir lo femenino y el hombre encontrarse con lo masculino?
Recordemos que no es una formula mágica. Se necesita tiempo para dominar el arte de la seducción. No se conquista a una mujer con la misma estrategia con la que se cierra un negocio de una empresa.
Los objetivos se centran en tener la oportunidad de descubrir en uno mismo lo necesario para explorar el potencial. La aceptación social de una sexualidad plástica con un mayor desarrollo de las potencialidades, sentirse libre, poder caminar los nuevos destinos de la sexualidad, seducción, erotismo, placer y amor.

“Una flor no lejos de la noche
mi cuerpo mudo se abre
a la delicada urgencia del rocío”
Alejandra Pizarnik

Por Victoria Aloisio Lic. en Psicología, Psicodramatista, Educadora en Sexología

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