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Por Dra. Ana María Bidondo - Contáctese con Nosotros

SENTIRSE MAL

Es habitual que frente a la sensación de ´estar mal´ se adjudique la causa a algo que falta, que de obtenerlo revertiría la situación, o sea atribuido a alguien del entorno, al destino, a la mala suerte. Las ¨malas ondas¨ como se dice en la actualidad. 
Ser adulto es haber renunciado a la autoridad que ejercen las figuras parentales ( madre y padre) y actuar con libertad. En la confianza de haber adquirido la disposición para ejercer la propia potestad.

El niño ansía ser grande, sólo por la razón de que se ve sujeto al dominio de sus padres. Su gran indefensión así lo requiere, de no ser de esta manera, le sería imposible subsistir. 

Sin embargo cuando se llega a la madurez, se extraña de poseer independencia y no necesitando ya la tutoría de sus padres, se aferra de nuevo a ella. Cómo si se presentificara ´el miedo a la libertad´; de funcionar con autonomía, para decidir, optar, resolver situaciones sin el consentimiento de ´otros´ a los que se coloca en un lugar de poder. 

Es habitual escuchar que frente a frustraciones, dificultades, que se hable de ´equivocarse´ - otra vez me equivoqué- de fracasar - ando de fracaso en fracaso- de hacer las cosas mal- no sé por qué todo lo hago mal-
Equivocarse, fracasar, hacer las cosas mal, aluden a patrones infantiles.
Modalidades de funcionamiento, incorporadas cuando la criatura se esmeraba por superar situaciones del orden de lo instintivo y congraciarse con sus progenitores al comprobar que crecía. 

Los fracasos, las equivocaciones, el no poder hacer las cosas como corresponden, pertenecen a un sistema que es imaginario. Responde a la imagen que se tiene del sí mismo, cuando no podía controlar esfínteres, por ejemplo. Cuando por ser niño y desconocer las costumbres sociales era instado a corregir conductas. Esa evaluación, excesivamente rígida, de épocas remotas, está desconectada de la realidad actual. En que hacer las cosas bien o mal, responde a un sistema de valores un tanto pueril. 

Sentirse mal y creer que obteniendo un bien anhelado, o que las personas del entorno con un comportamiento distinto podrían mejorar la situación es ilusorio. Como pensar que todo tiene que estar bien. La frase que se pronuncia cuando dos personas se encuentran. 
- ¿ Qué tal? ¿ Todo bien?- de la que se espera una única respuesta - Sí, todo bien- 

El sentirse mal, aludiría a aspectos contrapuestos, ser adulto y necesitar de la asistencia de ´otros ´ mayores, que saben cómo hacer todo bien. Ser adulto y comprobar la existencia de inseguridad frente a cualquier idea, toma de decisión, desmintiendo la condición de adulto. -¿ Es que nunca lo seré entonces, si siempre estoy consultando, pidiendo permiso, autorización ? -

El Psicoanálisis descubre que esos comportamientos, habituales, no son más que instrumentos de tortura destinados a entorpecer logros y conquistas, acordes a la capacidad innata. Como si adentro de la persona hubiera alguien muy envidioso siempre listo para marcar les defectos, torpezas, dificultades y poco o nada dispuesto a ver cualidades, aciertos, virtudes. Solicitando de la aprobación, del consentimiento del entorno, ante cualquier conflicto. Y a pesar de tener la suficiente edad y experiencia para resolver problemáticas complejas, se viera de nuevo como en la infancia. Atado, sujeto, sometido al parecer de los ´otros ´ en quienes confía más que en sí mismo. 

Dra. Ana María del Pilar Bidondo. Médica Psicoanalista. Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina
 ( APA) y Asociación Psicoanalítica Internacional ( IPA) 
Te. (011) 4. 824.1031

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