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Por Lic. Leticia R. Cohen - Contáctese                                                                                    


No esperemos que la sangre llegue al río...........


¿Cuándo es conveniente la consulta al psicólogo?

Generalmente las personas piden consulta cuando ya tocan fondo, o sea en un estado extremo de desesperación y/o angustia. En esos momentos, la catarsis es lo más importante para la persona porque llega como con la soga al cuello y lo primero que necesita es aflojar ese estado de tensión. Según la persona y la situación que le aqueje, esta descarga puede llevar bastante tiempo, lo que dificulta el verdadero trabajo psicoterapéutico. También sucede que la situación conflictiva llegó a un grado de complejidad tal que es como una madeja totalmente enredada, en consecuencia lleva mucho más tiempo deshacer los nudos y no hablemos de cuando ya no hay retorno porque como en una inundación, lo que se llevó el río o le que se estropeó al punto de no poder repararse, está perdido.

Es muy diferente si se acercan a la consulta cuando se empiezan a dar cuenta de que hay algo que no anda, que molesta, que angustia y perturba más de la cuenta. De este modo, algunas situaciones se pueden revertir o seguir un curso más saludable.

Desde la psicología es necesario hacer consciente lo inconsciente para revelar lo que los síntomas ocultan. En las filosofías orientales se dice que es necesario despertar del sueño en el que vivimos, y que sufrimos porque estamos en la oscuridad.

Salvando las distancias, ambas concepciones, (diferentes en sus orígenes y marcos referenciales) nos hablan, en cierto modo, de alcanzar un saber que sabemos, que está en nosotros, pero al que no tenemos acceso sino es a través de un trabajo, de un esfuerzo para tomar conciencia, despertar, salir de la oscuridad en la que estamos sumidos casi todo el tiempo sin darnos cuenta. 

Este es el trabajo a realizar en un tratamiento psicológico. Queremos saber por qué nos pasa los que nos pasa, por qué llegamos al estado de confusión y de angustia en el que estamos, o simplemente sólo queremos que nos deje de pasar. Tenemos la sensación de estar en un callejón sin salida.

¿Por qué esperar a que las papas quemen?
Hoy en día tenemos muchísima información al respecto de la salud en todas sus áreas, ¿por qué no abrirnos a los cambios y dejar caer los mitos y tabúes que nos tienen en la ignorancia y por consiguiente en el sufrimiento?

Les comento algunos casos:

Caso 1: Una persona consulta porque su situación de pareja no anduvo bien prácticamente desde que comenzaron a convivir. Pasaron siete años y en el medio dos hijos. A esta altura ya hay tal deterioro tanto en la relación como en los niños, que es muy difícil reparar todo el daño que fueron acumulando durante ese lapso. Las faltas de acuerdo y peleas se tornan intolerables, los niños hacen síntomas permanentemente en diferentes áreas.

En semejante circunstancia, estas personas ¿tendrán el valor y la paciencia para encarar un trabajo terapéutico que en este caso serviría para encarar una separación adultamente? La experiencia clínica me dice que en estos casos, las cosas van de mal en peor, las separaciones son terribles, el sufrimiento es atroz para todos y como se torna intolerable, se recurre a mecanismos defensivos que empeoran la situación.

Caso 2: Una pareja que convive hace un año consulta a poco de comenzar una situación crítica, empiezan a registrar que están discutiendo mucho, que están irritables por cosas que quizás no lo merecen. Ella siente que están mal y busca el momento adecuado para sugerirle al marido que pidan una consulta, él asiente y vienen. Podemos trabajar porque estamos a tiempo, aún la sangre no llegó al río. En el caso de esta pareja, tanto él como ella se dan cuenta de que cada uno tiene cosas que ajustar. Él reconoce que hay cuentas pendientes con las familias de origen, y ella tiene que revisar algunos temas personales. Vamos desarrollando el trabajo psicoterapéutico y con las indicaciones precisas para el caso, esta pareja va resolviendo sus dificultades y continuando su vida de pareja de mejor manera. Hace dos años de esto y me llamaron en estos días para anunciarme que esperan un bebé.

Las terapias de pareja no son largas, se trabaja bastante puntualmente y con técnicas activas para que la pareja pueda ir descubriendo las cuestiones que ocasionan el conflicto. Las sesiones son con la pareja y algunas en forma individual si la situación lo requiere o la pareja lo pide. En ocasiones se deriva a alguno de los miembros a terapia individual para que revea temas personales que perturban el desenvolvimiento de la relación de pareja. También, si evalúo que la conflictiva está sustentada por una cuestión transgeneracional sin resolver los invito a un Seminario de Constelaciones Familiares en el que podrán ver, comprender y trabajar las implicancias transgeneracionales que afectan a la pareja.

Caso 3: se refiere a un niño que conoce a su padre al año y medio de vida (por razones que no vienen al caso); el tema es que no se le dice que es el padre. El niño lo ve con bastante frecuencia, pero no sabe quién es ese hombre que lo visita y que en ocasiones lo lleva a pasear. Solamente y al pasar se le nombra, pero ni la madre ni el padre le han hablado al niño sobre la situación. Unos meses después aparecen en la vida del niño otros miembros de la familia del padre, dos hermanos menores y su madre, de los cuales tampoco se dice el parentesco. El argumento en el que se asientan para este ocultamiento es que el niño es muy pequeño y no entiende, que hay que ir de a poco para no perturbarlo e incluso que solito se va a ir dando cuenta de que estas personas son el padre, la abuela y los tíos. 

Sobre este tema no consultan, todos quieren cuidar al niño de la confusión y creen que así está bien. Yo conozco esta historia porque me la cuenta una persona muy allegada a ellos, que los aprecia y que cree que algo no anda bien. Acuerdo, hay algo que no anda bien. Esta idea de que los niños no entienden está muy extendida y esto lo escuchamos muy a diario: "es chico, no entiende". Este es un gran error, es una creencia sin fundamentos y en este caso en lugar de cuidar al niño se lo está confundiendo y perturbando. 

Lo peor es que son las figuras parentales en las cuales un niño confía totalmente, las que están desnaturalizando la verdad. Esto traerá consecuencias en el desarrollo de este niño. Es una conflictiva seria, ya que al escudarse en que el niño es pequeño y no entiende (idea de la que seguramente están convencidos) están encubriendo, sin tener registro, dificultades más profundas que les atañe a los adultos. Si estos padres consultaran podrían asesorarse y afrontar la realidad que les acontece con serenidad y sin temores, se sentirían aliviados y sabrían que eso es bueno para su hijo.

Consultar a tiempo posibilita hallar la salida adecuada y saludable para transitar nuestra vida de mejor manera.

Por Lic. Leticia R. Cohen




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