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Por Alberto R. Sgueglia para la Consultora Enikö Bihar y Asociados - Contáctese con Nosotros


Métodos para el análisis del riego crediticio - 6ta. Parte
(los métodos "antiguos" y los "modernos") 



La proyección del flujo de fondos

Todos los intentos de prever el futuro de la empresa se materializan a mediados de los 90 con la difusión de la herramienta Flujo de Fondos Proyectados

Debe mencionarse que desde muchos años antes se utilizaban herramientas similares, tales como presupuestos de caja, proyección de los balances y de los estados de resultados y proyecciones de orígenes y aplicaciones de fondos. 

El problema - gran problema - era que para usar esas herramientas sin las planillas electrónicas actualmente disponibles, había que llenar a mano, a lo sumo con la ayuda de una calculadora, largas planillas, con todas las posibilidades de error que eso conlleva, y la dificultad que representaba hacer proyecciones diferentes utilizando variables alternativas, ya que se trataba de un proceso lento y agotador.

Hasta aproximadamente mediados de los 80, solamente a través de grandes computadoras, utilizando programas muy costosos, podían hacerse proyecciones en forma automática, a una velocidad razonable.

La aparición de la PC y de los programas de planilla electrónica, que popularizó el uso de aplicaciones para proyecciones y presupuestos, fue una de los factores desencadenantes. El otro factor que impulsó la utilización de esas herramientas fue la decisión tomada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en 1994 de cambiar su criterio para evaluar la calidad de las operaciones crediticias y de los tomadores de crédito.

LOS CRITERIOS DE "CALIDAD" DEL BCRA Hasta 1994 no existía una forma sistemática de calificar la calidad crediticia de las operaciones de préstamo o de los tomadores de crédito. 

Las operaciones crediticias que tenían "garantías preferidas", o sea las operaciones consideradas como de la mejor calidad, eran aquellas que contaban con "garantías reales": prendas o hipotecas. Puede verse que el énfasis en la evaluación de la calidad crediticia estaba puesto en la garantía, y no en las reales posibilidades de pago de su deuda que ofrecía el cliente.

Es así como el autor pudo ver en su época de oficial de créditos algunas operaciones - con tomadores sólidos, solventes y con buenas perspectivas a futuro que sin problemas hubieran merecido una calificación a "sola firma" - con "garantías preferidas" como una prenda flotante sobre ladrillos huecos o una hipoteca sobre un "campo" que en realidad era un montón de piedras en la precordillera mendocina, ambas garantías absolutamente inútiles desde un punto de vista real pero válidas desde el punto de vista normativo, hechas así para ubicar las operaciones dentro de un cupo que fijaba el BCRA para operaciones que contaran con "garantía preferida"…

El cambio copernicano a partir de 1994 fue que desde ese momento el BCRA considera que el criterio básico de evaluación es la capacidad de repago del deudor en función del flujo financiero estimado y, sólo en segundo lugar, sobre la base de la liquidación de activos del cliente, dado que el otorgamiento de las financiaciones debe responder a sus verdaderas necesidades de crédito y efectuarse en condiciones de amortización acordes a las reales posibilidades de devolución que su actividad y generación de fondos le permitan

Otros criterios son también usados para la evaluación de los clientes: 

  • Liquidez de su situación financiera, adecuada estructura de endeudamiento según su capacidad de ganancia y capacidad de pago, todo medido a través de su flujo proyectado
     

  • Cumplimiento regular de sus obligaciones
     

  • Calificación, honestidad, profesionalidad y preparación técnica de la dirección
     

  • Sistemas de control interno
     

  • Adecuados sistemas de información
     

  • Sector de la actividad económica en que se desenvuelve
     

  • Ubicación dentro de su ramo de actividad

Los criterios arriba indicados se aplican solamente a la "cartera comercial" con clientes cuyo endeudamiento supere los $ 200.000. La "cartera comercial" por endeudamientos menores a $200.000 y la cartera de préstamos personales y para vivienda se evalúan solamente sobre la base de cumplimiento - o incumplimiento - de los plazos pactados para su cancelación.

(*) Asesor de Empresas y Entidades Financieras
Ex VicePresidente del Bank of América (Gerente de Casa Central Buenos Aires, Gerente de Sucursales Argentina, Gerente General de Uruguay) Ex Gerente Comercial del Banco Roberts (HSBC Bank) y del BCN 
Banco Comercial del Norte

Ex-Asesor del Banco Roberts y de Aceitera General Deheza en la implementación de manuales crediticios y sistemas computerizados para análisis crediticio de clientes.

Desarrollador de sistemas de análisis de riesgo crediticio, de "credit scoring" y de flujos de fondos.
Instructor de numerosos cursos de capacitación en ANÁLISIS DE RIESGO CREDITICIO y NEGOCIACIÓN 

Por Alberto R. Sgueglia (*) para la Consultora Enikö Bihar y Asociados




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