Por Liliana Racauchi - José Bidart - Spa Naturista Las Dalias - Contáctese con Nosotros
Vacaciones Inteligentes ú Ocio Creativo
¿Por qué son necesarias unas vacaciones diferentes?
Para nadie es extraño que el ritmo vertiginoso de la vida de hoy va en
detrimento de la salud física y psíquica de los seres humanos. La forma
convulsionada de vivir en las grandes ciudades hace que las capacidades de
las personas estén exigidas al máximo, al punto que el sistema nervioso
como todos los órganos del cuerpo trabajan a niveles y frecuencias
superiores a los que deberían funcionar, generando esto un desgaste energético
que redunda en enfermedades de todo tipo: fatiga crónica, insomnio, depresión,
ataques de pánico, desórdenes digestivos, circulatorios, alergias, etc.
Llegando, entonces el verano y con ello para algunos, la elección de las
vacaciones, de ese espacio que uno se da a sí mismo, como posibilidad de
revitalización y como forma de "cargar pilas", tendría que
hacerse de forma consciente, en el sentido que ese espacio y ese tiempo
generen en uno bienestar, alegría y salud.
Ocio creativo
Una de las características de nuestra civilización es que pareciera ser
que el tiempo productivo es solo aquel que sirve para generar dinero. Este
fuerte condicionamiento, que termina enfermándonos, ha hecho de muchos de
nosotros, seres incapaces de saber disfrutar de los diferentes aspectos de
la vida, como por ej., contemplar las hojas de un árbol, escuchar el sonido
del viento, el canto de los pájaros...
La Nueva Medicina hace mucho hincapié en la posibilidad curativa que tiene
el reposo y la capacidad de contemplación. Existen muchos lugares en el
mundo, centros de revitalización, que se dedican solamente a brindar los
medios necesarios para que las personas aprendan a "reposar",
entendiendo que ésta es una forma de restablecimiento de la condición
psico-física y de ordenar la mente y el cuerpo.
La conciencia personal acerca de la necesidad del reposo y el descanso en sí
mismo, implican un ocio creativo, ya que a partir de ese mismo descanso se
regeneran todas las funciones vitales.
El ocio creativo es también poder parar la mente, ese incesante parloteo
que agota las capacidades básicas del ser humano. El ocio creativo permite
conectarse con las sensaciones, con los sentidos, con la posibilidad de
desestructurarse, de romper con los moldes conocidos. La sensualidad ¿no es
acaso poder estar relajado y profundamente perceptivo a lo que a uno le
rodea, sin pensamientos sobre lo que pasó o lo que va a pasar, es decir
totalmente conectado con lo que "es" de instante a instante?
La elección del lugar y cómo desarrollar ese ocio creativo
Las posibilidades son muchas, hoy se encuentran los llamados circuitos de
Turismo Ecológico, Rural, Turismo Salud, Bio-Turismo. Existen pequeños
pueblos de mar o de montaña que nos muestran una diferencia tan polarizada
con la vida de las grandes ciudades; estos pequeños pueblos lo llevan a uno
a conectarse con personas con valores tan diferentes a los conocidos, allí
existen la solidaridad, una calidez que emana de las sonrisas, todavía en
esos pueblos se cree en la palabra y uno siente que puede volver a las raíces,
a aquello autóctono que tan ligado está a la naturaleza misma. Estos pequeños
pueblos son típicos de Latinoamérica y en el mundo entero cada vez es
mayor la oferta de un turismo ecológico que permite a las personas
acercarse a vivencias relacionadas con la naturaleza, la agricultura, la
salud y el cuidado de uno mismo. Por lo tanto es mucho más saludable
vacacionar en lugares agrestes y de plena naturaleza que en centros turísticos
muy poblados.
A la hora de elegir lo importante es entender que es lo que uno más
necesita: Mar, Montaña.
El mar con la fuerza de sus minerales, yodo, magnesio, regula el
funcionamiento de tiroides que tan ligado está a nuestros estados de ánimo
y sexualidad. El aporte de magnesio que tiene el agua de mar va a compensar
tanta falta que hoy existe de este mineral y que justamente dicha falta es
una de las causantes de la depresión. Es a su vez estimulante y
tonificante, indicado para rinitis, faringitis, bronquitis crónicas,
amigdalitis, afecciones inflamatorias de oídos, estados anémicos, de
agotamiento orgánico relacionados con la pubertad o la menopausia.
La montaña con sus ríos subterráneos aporta minerales como hierro,
calcio, fósforo, tiene un efecto estimulante, pero a su vez tranquilizante,
generando estados de apacibilidad y sosiego, es ideal para personas
debilitadas, deprimidas y convalecientes. Restablece anemias, afecciones
respiratorias, síndromes diabéticos, acidificación de la sangre,
problemas de insomnio y relacionados con el sistema nervioso en general.
Ya sea cerca del mar o inmerso entre montañas o sierras, el sol, el aire,
el agua, la tierra, actúan a través de sus ciclos de autorregulación, dándonos
el máximo de vitalidad y energía; lo mismo sucede con una buena alimentación
y una actividad física acorde.
El poder curativo del agua
Todos los sistemas médicos de la antigüedad indicaban que el agua no solo
servía para tratar síntomas específicos, sino que era el origen de
nuestra fuerza vital.
Pisar o caminar sobre el agua fría del mar, de ríos o arroyos es excelente
para activar la circulación y para combatir el estreñimiento. Beber agua
de mar puede ser el alivio para muchas enfermedades ya que su alto contenido
en magnesio incrementa las posibilidades de defensa del organismo, aumenta
la diuresis y alivia el estreñimiento crónico; se recomienda beber aquella
que se capte a 20 km. de la costa para evitar contaminación. Beber el agua
de montaña, sobre todo de aquellos lugares con aguas minerales y no de
deshielo que no contiene ningún nutriente, también se recomienda beber
aquellas que salen directamente de vertientes subterráneas, lejos de
lugares por donde pastorean animales.
Caminar descalzo por el rocío bien temprano a la mañana es una vieja técnica
india curativa aconsejada por el padre de la hidroterapia, S. Kneipp. Es
aconsejable lugares con césped y caminar durante 15 minutos, lo cual genera
fortaleza física, levantando las defensas y el sistema inmunológico, ya
que los minerales de la tierra penetran a través de la planta de los pies y
especialmente de mañana están en su mayor potencia.
Bañarse en ríos o arroyos de montaña y alternar secándose sobre piedra
calienta, genera una activación circulatoria muy importante.
El poder curativo del sol
Ver salir la luz del sol a través de la montaña o ver el amanecer sentado
en la arena cerca del mar son vivencias únicas ya que el sol del amanecer
aporta una cantidad de melatonina de la que adolecemos los seres humanos y
cuya falta es causante de insomnio y depresión.
El sol tomado en dosis moderadas y no en exposiciones largas, antes de las
10 de la mañana y después de las 5 de la tarde aporta Vit. D que ayuda a
fijar el calcio y a su vez es una fuente de energía pura ayudando a
levantar las defensas del organismo. Las funciones digestivas también se
favorecen, se estimula el apetito. Los leucocitos, hematíes y hemoglobina
aumentan, las funciones metabólicas experimentan una activación, se
estimulan las glándulas endocrinas, sobre todo tiroides y gónadas.
El poder curativo del aire
El primer vínculo que uno tiene con la vida es con la respiración, si no
respiramos no vivimos. Respirar un aire cargado de fuerza, pureza, de iones
negativos que son los propios de lugares descontaminados, alcaliniza la
sangre. Caminar por senderos de montañas o por playas poco habitadas,
llevando el aire lo más abajo posible, a un punto que está a 4 dedos por
debajo del ombligo y expirar naturalmente, caminando con la pelvis hacia
adelante, los hombros bajos y hacia atrás, la mirada hacia el horizonte,
todo esto amplía la visión, la mirada interior y la mente. Buscar de hacer
ejercicios respiratorios, sentado debajo de los árboles, o en la arena, o
mientras estamos con los pies sumergidos en el agua. Un ejercicio
respiratorio ideal para ayudar a descargar tensiones y excesos de todo tipo
es inspirar en un tiempo y expirar en el doble, es decir inspiro en 1 expiro
en 2, inspiro en 2 expiro en 4, 3-6, 4-8 y así sucesivamente.
El poder curativo de la tierra
La arena marina contiene los elementos químicos del mar e incluso del aire
debido a su elevada porosidad y permeabilidad.
El barro termal, o bien la arcilla de zonas serranas o montañosas son
excelentes bactericidas, antisépticos, desinflamatorios, ayudan a eliminar
las toxinas del cuerpo y a su vez aportan toda la potencia de la tierra y
sus minerales. Tanto el barro como la arcilla ayudan a eliminar el ácido úrico,
son también calmantes de las zonas de dolor. Los baños de arena, arcilla o
fango termal son aliados que no podemos desaprovechar de usar para
equilibrar nuestra condición física y mental.
La elección inteligente del alimento
El verano es un momento en que la ingesta de alimentos ha de ser menor que
en otra época del año. Uno en vacaciones tiende a comer más de lo que
habitualmente está acostumbrado debido a que está más relajado o bien a
que tiene más tiempo disponible. Este comer más de lo que se está
habituado puede convertirse en un problema ya que, incluso por más sana que
sea la elección de la comida, el exceso de alimento perjudica las funciones
digestivas y circulatorias. Por esto lo ideal es comer lo necesario y estar
atento a las cantidades. Tanto en el mar como en la montaña es bueno
reducir la cantidad de proteínas, por efecto del calor y del sol, además
el aire mismo que respiramos, el agua y todo lo que hablamos anteriormente
nos aportan nutrientes que no necesariamente tienen que incluirse por el
alimento. Consumir frutas de estación, muchas ensaladas con verduras crudas
y cocidas, menos cereales integrales que en otros momentos pero sí en
cantidades moderadas los siguientes: arroz integral, fideos integrales,
trigo burgol, quínoa, en formas de ensalada con verduras crudas y cocidas.
Algunas veces yogurt natural, un poco de ricota, algunas veces una ensalada
de lentejas, garbanzos, porotos y comer pescados de la zona pero poco
durante la semana. En el mar aprovechar el salmón de mares profundos que
contiene el Omega 3, antioxidante tan poderoso que actúa como anticancerígeno
y preventivo de desórdenes vasculares y circulatorios; en la montaña las
truchas de ríos fríos contienen también Omega 3, generando los mismos
beneficios.
La actividad física
Si no hay movimiento no hay salud. La falta y el exceso generan lo mismo,
una acidificación de la sangre, una incapacidad de eliminar los deshechos
del organismo y un estado de sosiego en la mente. En el mar las caminatas
descalzo por la arena, yoga en la playa mientras sale el sol o se pone en el
horizonte. En la montaña caminatas entre arroyos y piedras viendo salir la
luz del sol a través de ellas, poder entre sendero y sendero bañarse en
arroyos y ríos. Aprovechar el calor para poder flexibilizar aún más el
cuerpo y conocer las posibilidades del mismo, trabajar las articulaciones en
el verano para evitar los endurecimientos del invierno. La actividad física
nos permite ser conscientes de si existe un buen tono muscular, es decir la
suficiente solidez física que también es la psicológica y que es la que
nos permite en definitiva, poder dar respuestas acordes a las diferentes
situaciones de la vida.
La capacidad de contemplación
En una hamaca paraguaya cerrar los ojos y recibir esa brisa sobre la piel,
conectarse con los pájaros, escuchando su lenguaje, observar sus
movimientos, Impregnarse de cielos diáfanos.
Sentir la calidez de la arena y llevar la mirada al horizonte, escuchar el
canto del mar, conectarse con el nacimiento y el fin de las olas (todo nace
y todo muere). Observar a los pescadores haciendo su labor o bien a los
campesinos trabajar la tierra.
En las noches cálidas del verano mirar hacia arriba y sentir la pequeñez
de uno entre tantas estrellas, tomar baños de lunas crecientes, llenas,
menguantes... Observar las estrellas fugaces mientras se escucha el sonido
de grillos, búhos, ranas y tantos otros compañeros de la noche.
Este tiempo de vacaciones en lugares agrestes nos permite romper
estructuras, moldes, soltar aquellas cosas que están enquistadas y que
tienen que ver con miedos, exigencias, prejuicios. Aprovechemos esta
instancia para tener una actitud más sensitiva, estar sin calzado, lo más
suelto posible de ropas, sentir el cuerpo, estar más entregado a los vínculos
personales, libre de actitudes defensivas, en definitiva, estar más
entregado a la vida toda.
Estas vivencias quedan tan marcadas en uno que permiten sentirse parte de
TODO. Esta sensación de ser parte y no estar separado, esta posibilidad de
descubrir la Naturaleza en todas sus facetas y sentirse perteneciente a
ella, enseña a vivir y luego todas esas sensaciones quedan en uno y uno
percibe que hay un estado al que es posible acceder y no quiere perder y uno
aprende, entonces a vivir con más sensualidad y menos presionado por uno
mismo y por lo externo.
Ojalá al regresar no sintamos que la vorágine nos atrapó nuevamente y que
no sea la vida quien nos maneje sino que nosotros podamos manejar nuestra
vida.
Por Spa Naturista Las Dalias
Un lugar en la montaña de descanso inteligente a través de una Terapia
Integral de Salud.
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