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Laura
Reina - La Nación______________________________________ LA
NACIÓN - EMPLEOS – 9-10-2001 Liderazgos
cuestionados Aunque
los jefes están conformes con su conducción, los empleados expresan cierto
descontento Poco
importa si la clase política ofrece escasos ejemplos de conducción o que
se registren las más bajas intenciones de voto para las próximas
elecciones. Dentro de los muros de las organizaciones, el liderazgo y la
motivación del personal siguen siendo temas trascendentales para el buen
funcionamiento de una compañía. Según
una encuesta realizada por el abogado Joaquín Sorondo, gerente de Recursos
Humanos de Argencard y miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación de
Recursos Humanos de la Argentina (Adrha), existen diferencias entre las
percepciones de los jefes y sus empleados acerca del ejercicio del liderazgo
dentro de las empresas. "Muchas
veces, por miedo a perder el trabajo, los empleados callan y su silencio es
interpretado por los jefes como conformidad", explica Sorondo. El
relevamiento fue realizado entre junio y julio últimos, y participaron 124
personas de diversas industrias y servicios de la Capital y el Gran Buenos
Aires. La mitad de los encuestados es personal jerárquico y la otra
corresponde a empleados administrativos. Visiones
contrapuestas "Uno
es un buen líder si los demás lo entienden así. La satisfacción debe ser
consecuencia de un reconocimiento de los dirigidos, de lo contrario, sólo
se trata de una visión egocéntrica de sí mismo", sostiene Sorondo. Otro
de los factores que genera discrepancia es la responsabilidad de motivar a
los empleados. El 76% de los jefes considera que es una tarea que debe
recaer sobre ellos, pero el 55% de los colaboradores piensa que es menester
de la organización. "Por
un lado, es altamente positivo que los jefes decidan asumir el papel de
motivadores -expresa el autor del informe-. Pero a los ojos de los empleados
no tienen la suficiente capacidad o sensibilidad para ocuparse de estos
asuntos porque el personal optó por la compañía", agrega. La
falta de objetivos claros y de planificación, el poco compromiso y las
malas comunicaciones son las principales causas de la insatisfacción del
personal. Por el lado de los gerentes descontentos con su propio liderazgo,
atribuyen su falta de llegada a factores externos, como la situación del país
o el poco compromiso de los directivos. Con
respecto a los que están conformes con la conducción, tampoco aquí hay
coincidencia entre jefes y empleados. Mientras que los superiores destacan
motivos colectivos, como cohesión, integración y trabajo en equipo, los
subordinados se refieren a acciones personales del gerente hacia ellos, como
reconocimiento, delegación de tareas y una fluida comunicación. El
factor humano Esta
nueva discrepancia entre uno y otro bando puede tener dos lecturas. La
primera, que las compañías actúan de manera distinta a lo que pregonan.
La segunda, que existe un profundo problema de comunicación. "Seguramente,
la verdad esté en un término medio. Para que no existan dudas al respecto,
sería importante que los responsables de las organizaciones que realmente
crean en la prioridad del factor humano emprendan acciones para resolver la
contradicción", sugiere Sorondo. Si
al igual que con los políticos los empleados pudieran elegir a su jefe, ¿a
quién votarían? ¿Se impondría el voto en blanco o los empleados seguirían
confiando en las propuestas de aumento de salarios, mejora del clima y más
beneficios? A juzgar por el informe, más de uno se llevaría una sorpresa. Laura
Reina Conclusiones ·
Los jefes entienden al liderazgo como una concepción egocéntrica de
poder en lugar de una vocación de servicio hacia las personas por medio de
las cuales se alcanzan los resultados. ·
Los empleados exigen mayor atención personal por parte de sus
superiores. Valoran las cuestiones más relevantes del ser humano en lugar
del dinero que perciben a fin de mes. ·
Los jefes valoran de sus colaboradores las cuestiones que tienen que
ver con los resultados y, por lo tanto, le dan más importancia a las
acciones colectivas. Como consecuencia, se focalizan poco en el individuo. ·
Los jefes muestran una preocupante falta de compromiso hacia la
organización y sus dirigidos, que se traduce en una mala comunicación y en
el resquebrajamiento del clima laboral. |
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